Es posible que la noticia importante de mañana no sea el resultado Super Bowl LII entre New England Patriots contra Philadelphia Eagles, ni que tampoco lo sea la presentación de Justin Timberlake en el show de medio tiempo y ni siquiera los comerciales de 5 millones de dólares por 30 segundos.

Faltará ver lo que ocurra hoy, pero desde que Colin Kaepernick, quarterback de los San Francisco 49ers, en agosto de 2016, empezara a arrodillarse mientras sonaba The Star-Spangled Banner, himno nacional de Estados Unidos, la NFL no es la misma.

El fútbol americano es para los estadounidense algo casi religioso donde el estadio remplaza el santuario. Por eso es que los jugadores protestan y rompen con lo “sagrado”,  durante el tiempo de juego, en vez de hacerlo fuera.

Ese 26 de agosto de 2016, San Francisco 49ers recibiría a los Green Bay Packers en un partido de exhibición cuando durante el himno nacional, Kaepernick decidió quedarse sentado en la banca. Luego del partido afirmaría que lo hizo porque “no se sentía orgulloso de una bandera de un país que oprime a los negros y a las personas de color”.

Más de un año después, en septiembre de 2017, es que esta forma de protesta se hizo popular entre otros jugadores de la liga, incluso entre directivos. Que desde luego, sobrepasó el límite de la tolerancia del presidente Trump haciendo llamados e insultando a jugadores, dueños de equipos y al comisionado de la NFL  para que sancionaran a los jugadores que protestaban de esta forma por considerarlo un comportamiento anti patriota y anti americano.

Estas protestas incluso traspasaron fronteras deportivas llegando a la NBA, donde el jugador estrella de la liga Lebron James con los lemas Black Lives Matter y I can´t breath impresos en su uniforme de calentamiento.

Durante esos meses Stephen Curry, de los Golden State Warriors, manifestó que no iría a la Casa Blanca luego de haber ganado el campeonato de la NBA, tal cual habían hecho algunos jugadores de los New England Patriots meses antes por no considerarse aceptados y bienvenidos. Esto ocasionó la rabia del presidente Trump que de un solo tweet retiró la invitación a todo el equipo de Golden State.

7 meses antes de la protesta de Kaepernick, durante la campaña presidencial en un mítn en Nevada, Donald Trump se refería a la NFL como “el fútbol se ha vuelto suave, así como nuestro país”, en un abierto ataque hacia el fútbol americano y la NFL.

Y es que parece que el problema de Donald Trump con la NFL viene de mucho antes de las protestas. En 1984 y 1985, Donald Trump fue dueño de los New Jersey Generals de la United States Footbal League. Desde que desapareció esta liga, Trump nunca más ha podido tener otro equipo. Su último intento fue en 2014 cuando intentó comprar a los Buffallo Bills, sin embargo la oferta de Trump fue sobrepasada por la de Terry Pegula en mil millones de dólares más.

Alrededor de todo este tema, está también la disminución de la audiencia de NFL. Según Trump, la política es más dura que la NFL, y se acredita los bajos ratings de la liga, a la guerra que les ha montado y desde luego, a Kaepernick y las protestas de sus colegas.

Esto no es del todo cierto por supuesto, pero sabemos también, que a Trump le gusta mostrar “realidades alternativas”. Estrategias como hacer partidos en Londres o aumentar la cantidad de partidos los jueves por la noche, han devaluado la programación deportiva. También el incremento de la presencia digital ha hecho migrar a antiguos espectadores de televisión a estas nuevas plataformas.

El presidente Donald Trump ha dicho este viernes que no tiene favoritos para ganar el campeonato y que no se involucrará en el Super Bowl LII, rompiendo la tradición creada por George Bush y seguida por Barack Obama de dar entrevistas previas a la final del fútbol americano. Sin embargo, conociendo su estilo contradictorio, siempre tendrá Twitter.

Corren las apuestas sobre lo que hará o no el presidente Trump. De acuerdo al sitio de guía de apuestas My Sports Books, Trump hará un promedio de 3.5 tweets durante la transmisión del partido. También hay muchas probabilidades de que Trump insulte a la liga y un poco menos de que insulte a algún jugador negro.

Por ahora, disfrutemos el partido y mañana veremos!

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