La música nos mueve, literalmente. Hace poco investigadores de la Universidad de Edimburgo descubrieron que la música es clave para la actividad del cerebro. Escucharla aumenta el vínculo estructural entre las áreas del cerebro que procesan el control de sonido y el movimiento.

Es un estímulo para neonatos que contribuye a mejorar algunos parámetros biológicos; mejora la comunicación de las personas autistas y con demencia; libera el estrés, mejora el entrenamiento físico y favorece el sueño; la música de Mozart ha ayudado a los McDonald´s de Australia a disminuir las peleas en sus restaurantes provocadas por clientes que llegan en las madrugadas pasados de tragos.

La música también ha sido puente entre la política y ciudadanos. Antoni Gutiérrez-Rubí dice que “la utilización de la música en la política ayuda a la conexión emocional con el ciudadano, a la identificación de un partido, de un candidato… de manera muy efectiva”.

Desde el himno nacional de algún país; marchas militares que musicalizaban las dictaduras europeas; discursos cantados como la canción War de Bob Marley cuya letra es resultado del discurso que diera el emperador etíope Haile Selassie en la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1963; música con contenido político-social como Anarchy in the U.K. de los Sex Pistols que incitaba a despertar el caos y la rabia hacia el sistema en Inglaterra a finales de los 70´s y un sinfín de artistas que a través de sus canciones enviaban mensajes que trascendían más allá del gusto musical y se convirtieron en himnos ideológicos

Músicos que han dado el salto a la política como Rubén Blades que fue Ministro de Turismo de Panamá y candidato a la presidencia para las elecciones de 1994; Gilberto Gil como Ministro de Cultura de Brasil de 2003 – 2008; y Sonny Bono que llegó a ser representante en el congreso de Estados Unidos hasta enero de 1998 cuando fallece en un accidente automovilístico, por mencionar algunos.

También políticos que, aunque no hayan cruzado al mundo artístico, se han atrevido a tomar un micrófono y musicalizar sus proyectos. Era casi un hábito ver al ex presidente Barack Obama cantando en algún evento o programa de televisión o Bill Clinton tocando el saxofón; el expresidente israelí Shimon Peres que, para el lanzamiento de su página en Facebook, lanzó un video musical en Youtube para invitar a las personas a darle “me gusta” en Facebook y compartir paz, el cual lo hizo ganar mucha popularidad y ayudó mostrar una imagen más fresca y juvenil y crear un vínculo más personal con los ciudadanos.

Y así hay muchos casos en los que la música ha servido como catalizador de algún político o de alguno de sus proyectos. Y aunque seguramente esto no vaya a cambiar, debe adaptarse a los cambios sociales. Y hoy por hoy, los ciudadanos vivimos conectados en red.

En octubre del 2008 nace Spotify, aplicación multiplataforma para la reproducción de música vía streaming. Para finales del 2016, Spotify estaba presente en 60 países, 140 millones de usuarios de los cuales 50 millones están suscritos al servicio premium, un catálogo musical de 30 millones de canciones, superando ampliamente a otros servicios musicales de streaming como Apple Music, Tidal, Deezer y SoundCloud.

El crecimiento de Spotify en el mundo es aprovechado por empresas y políticos que han incluido la app en sus planes de comunicación. Para el inicio de la quinta temporada de House of Cards, Netflix publicó las listas para correr de Frank y Claire Underwood; para el lanzamiento del frente Unidad Ciudadana en Argentina también utilizó la app para ponerle música al evento utilizando canciones recomendadas por los usuarios; Barack Obama también ha publicado sus listas de verano, siendo la más seguida la lista diseñada a partir de las sugerencias de los usuarios.

El valor diferenciador de Spotify es que permite entender a las personas a través de la música y las grandes marcas y políticos la están aprovechando. Permite hacer segmentación de acuerdo a los gustos de los usuarios, da la posibilidad de incluir canciones patrocinadas en su versión gratuita, y con acciones concretas como la de Unidad Ciudadana sirve para movilizar.

La música puede ser decisiva en el comportamiento humano, a la hora de comprar o a la hora de votar. Vivimos rodeados de música y sonidos. El latido de un primer hijo, la canción que nos cambió la vida. La música nos hace sentir, nos hace recordar y nos hace olvidar. La música nos hace vivir. Como dice Friedrich Nietzche: “sin la música, la vida sería un error.”

Les comparto una lista que hice especialmente mientras escribía este artículo. La he hecho colaborativa, porque me gustaría nos acerquemos más. Y que mejor forma que hacerlo a través de la música.

Publicado en: Maxi Aguiar y Asociados 19.7.2017

Enlaces:
Mi Lista Compol
Spotify y política: nuevas vías para llegar al corazón de los votantes
Playlist de campaña

 

 

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